1910

No verán deste ano chegou a A Coruña unha representación da prensa extranxeira. A Camara de Comercio, a prensa coruñesa e o Concello da Coruña planifican os actos de recebimento, que inclue unha xira por Santa Cruz (Oleiros) en unha visita ao Pazo de Meirás.

O 17 de agosto Emilia Pardo Bazán celebrou unha festa no Pazo de Meirás. A prensa da epoca a recollía así:
"La condesa de Pardo Bazán ha celebrado en sus posesiones de Torres de Meirás una soberbia fiesta a la que ha asistido toda la aristocracia coruñesa.
El obispo de Jaca dio una misa pontifical en acción de gracias por haber salido ileso de la campaña de Melilla don Jaime Quiroga y Pardo Bazán que fué al Rif como voluntario y se portó bravamente formando parte del regimiento de Húsares de la Princesa, en el que ganó los galones de cabo.
Ayudaron a la misa el bizarro coronel Cavalcanti de Alburquerque, vestido de uniforme y don Jaime Quiroga, con el habito de santiaguista.
Después se sirvió un espelendido banquete.
Mañana marcharán el obispo de Jaca y el coronel Cavalcanti."

Neste ano, o 24 de outubro, celebrase no Pazo de Meirás a voda da filla de Emilia Pardo Bazán, Blanca Quiroga y Pardo Bazán co coronel Cavalcanti de Alburquerque.

O diario ABC publicaba o 31 de outubro deste ano a cronica desta voda no Pazo, na que diciase o seguinte:
"Ya el telegrafo ha anunciado algunos detalles de la ceremonia nupcial celebrada en la Torre de Meirás, uniendo con insosolubles lazos a la señorita doña Blanca Quiroga y Pardo Bazán con el coronel Cavalcanti de Alburquerque.
Los muchos regalos recibidos por los novios (pasan de 200) estuvieron expuestos en un salón del palacio de Meirás. Los del novio y la novia consisten en un pendentif de brillantes y varios trajes, entre ellos el que lució en la boda de raso Liberty, cubierto de gasa y adornado con encajes antiguos. Ademas, el coronel Cavalcanti ha ofrecido a los padres de la que ya es su esposa artisticos objetos de plata labrada, y un pendentif de zafros y brillantes a la señorita doña Carmen Quiroga. La novia regaló a su prometido una botonadura de brillantes y rubies.
Los infantes doña Teresa y don Fernando enviaron a los novios, por mediación del general Tolvar, un pendentif de oro con rubies y brillantes y una botonadura de plata con zafiros y diamantes.
Fue la ceremonia de la boda un acto solemnisimo, prueba evidente de las simpatias que disfruta en La Coruña la familia de la novia.
El día del enlace se celebró a 14 kilometros de La Coruña, en el castillo de Meirás (en cuya Torre principal se había izado la bandera roja, con las armas de la casa), un esplendido almuerzo, al que asistieron con los novios y sus familias los generales Luque y Tovar, el obispo de Jaca, comandante Sarabia y capitanes Bascaran y Marina (alojados en el castillo), los generales Ampudia y Quijada, Don Eduardo y Don Jose Quiroga, el marqués de Montesacro, don Alvaro de Torres Taboada, don Jacobo Pedrosa y Alboa y su hija y el notable literato coruñes don Alfredo Tella.
Cerca de las cuatro de la tarde comenzaron a llegar los invitados a la ceremonia, y a las cuatro y media se celebró esta, en la notable capilla del castillo que atesora, entre otras preciadas obras artisticas, el retablo, soberbia talla borrominesca; el frontal, de cuero de Cordoba; la virgen, valiosa imagen del siglo onceno, habilmente resturada, y el caliz, maravilla de la orfebrería francesa de Luis XV.
Sabido es que apadrinaron a los contrayentes el general Tovar, en representación del infante don Fernando, y la condesa de Pardo Bazán, en nombre de la infanta doña María Teresa, que lucía un elegante traje de terciopelo violeta y hermosas joyas, y obstentaba ademas las medallas de Puente Sampayo y la de "Proeclesia  é Pontifice" que en España solo tienen otras tres damas.
Previa delegación del cura de Meirás, dió su bendición a los contrayentes el obispo de Jaca, quien pronunción luego una elocuente platica, encomiando las felicidades que procura el matrimonio, y de dura critica contra los celibes.
Firmaron el acta, como testigos, por parte de la novia, don Eduardo Quiroga, el marqués de Montesacro, el conde de Canillas (en nombre del marqués de Figueroa), don Jacobo Pedrosa, don Alvaro Torres Taboada y don Jaime Quiroga y Pardo Bazán.
Por parte del novio el teniente general y exministro de la Guerra señor Luque, el capitán general de Galicia, señor Quijada; el gobernador militar de aquella plaza, Sr. Ampudia, el comandante Sr. Saravia, el capitán Sr. Bascarán y el coronel Sr. Alonso Riesco.
Asociandose al jubilo que reinaba en el castillo, los vecinos de las aldeas inmediatas dispararon bombas y cohetes mientras se celebraba la ceremonia, uniéndose al ruido de las explosiones el de las musicas populares de gaiteros y tamborileros.
Al salir de la capilla recibieron los novios  y sus padres y hermanos muchas felicitaciones de los allí presentes . Entre las damas recordamos que estaban las señoras de Moreno y Ossorio (don Alfredo), Menendez (don Luis y don Pedro), Pan de Soraluce, Ozores de Prado, Ozores Pedrosa, Salorio, Suárez, condesas de Canillas y Taboada, Linares Rivas (don Manuel), Conde, Torrado, Losada, Barrié, Urioste, Español, Fariña, Olmos, Correa, Lopez Rua (don Jovino), Lois y Vila, ....
Breve rato despues de la ceremonia marcharon los novios en automóvil, despidiendolos con cariñosas aclamaciones los invitados, al castillo de Santa Cruz, donde reside largas temporadas el caballeroso don Jose Quiroga, padre de la novia, quien el dia antes de la boda dió en su señoral morada un almuerzo, al que asistieron entre otras personas, los generales Luque y Tovar y los señores Saravia, Bascarán y Marina.
En el castillo de Meirás hubo baile y esplendido lunch para los invitados, prolongandose la fiesta hasta las diez de la noche.
Cuando se anunció el enlace de que hemos dado cuenta, no solo toda la prensa española, sino la de republicas hispano-americanas y algunas naciones europeas, hizo votos por la felicidad de los contrayentes, recordando que se unían el apellido ilustre de la insigne autora de San Francisco de Asís y tantas otras obras admirables con el de quien supo hallar gloria inmarcesible y darsela a España en la batalla de Taxdirt..."
Emilia Pardo Bazán tomando te no Pazo de Meirás xunto a súa nai, fillas e Cavalcanti

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